
Con una sola cuota tendrás toda la realidad virtual que puedas soportar.
El porno VR es muchas cosas, pero barata no es una de ellas. Al igual que las películas convencionales, tendrás que pagar una buena cantidad de dinero para tener algo que no sea gratis. Para VRPorn, la solución es obvia: convertir la pornografía virtual en un servicio de suscripción. Va a lanzar un servicio Premium que, por 25 dólares al mes, ofrece «cientos» de vídeos y juegos de más de 25 estudios. Eso hace que la suscripción a Netflix parezca una ganga en comparación, pero la empresa apuesta claramente por que se justificará después de unas pocas visitas.
No es del todo descabellado. Al igual que ocurre con la realidad virtual corriente, una de las mayores barreras para la adopción del porno virtual (después del propio hardware) es el pago de ese material. Puede resultar caro comprar un montón de experiencias de VR que quizá no duren mucho tiempo o no cumplan con el potencial del formato. Esto te da una tarifa plana que te anima a arriesgarte con contenidos desconocidos. Y eso, a su vez, podría dar lugar a más producciones de realidad virtual por parte de empresas que saben que obtendrán más espectadores.
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